Un inglés les vende aire «fresco» en frascos a los chinos

Son dosis libres de contaminación. La idea la puso en marcha un joven británico. Asegura que el suyo es un producto de alta gama. Cada unidad cuesta 115 dólares.

 

Puede sonar a cuento, a chiste, pero no es. A Leo De Watts, un ingenioso británico de 27 años, se le ocurrió sacar partido de la polución que afecta a ciertas regiones de China y ofrece «aire fresco» que «envasa» en zonas selectas de su país, libres de contaminación y donde se supone que respirar es pura salud.

De acuerdo a la compañía Aethaer, que encara el negocio, el aire proviene de determinados condados del Reino Unido y tiene en apariencia diversas cualidades.

Lo de la polución, en China, no es algo nuevo. Basándose en estos datos, De Watts, encaró el negocio, del que da cuenta en su página en la web. El «producto» se presenta en envases de 580 mililitros y se captura en lugares específicos: Somerset, Dorset, Wales, Wiltshire y Yorkshire. ¿Cuánto cuesta cada una de estas dosis? Ciento quince dólares por frasco.

El proceso se desarrolla capturando aire puro con redes presuntamente especiales en las zonas mencionadas, libres de toda impureza o cantaminación según se asegura. A este procedimiento lo llaman «cultivo de aire», y todo parece muy serio y sobre todo un muy buen negocio.

Incluso, De Watts se permitió reconocer que el elevado precio del producto se justifica ya que se trata de un artículo de primera de gama «de lujo» según sus propias palabras y que ha sido diseñado para personas de alto poder adquisitivo. «Piensen en nosotros como un equivalente de Louis Vuitton o Gucci, por tanto, no buscamos llegar al mercado de masas», explicó.

Si bien el emprendimiento recién comienza y suena extavagante, su creador ya habría cosechado ganancias que se estiman cercanas a los 20 mil dólares. Por lo que se sabe, este aire envasado no solo lo compran los que quieren inhalarlo, sino también como souvenir.

La idea no es del todo nueva. Hubo otros casos y a nivel turístico casi es un clásico llevarse aire envasado de lugares remotos. Lo cierto es nunca hasta ahora se había planteado el negocio en estos términos y con estos argumentos. Casi como una exportación. Y no se trata de un «cuento chino». Pero a no sorprenderse: todos sabemos de la singular ironía que caracteriza a la idiosincracia inglesa. Y ni hablemos de su talento para hacer buenos negocios. Y de su «fino» humor.

Una historia similar desarrolló el cine en la película «El Lorax», donde el antagonista Aloysius O’Hare (más llamado señor O’Hare) ganaba mucho dinero por venderle aire envasado a los ciudadanos de un pueblo.

Fuente: Clarin

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