CON LA FILOSOFIA ORIENTAL SE COMBATE A LOS OPINOLOGOS (EDITORIAL)

La filosofía oriental es la que mezcla la calma y la paz para analizar las cosas.

Las emociones, a veces, impiden razonar en forma coherente. Hay que poner en blanco la mente para poder analizar algo y más si ese algo incluye a una ciudad completa. Quien saca un análisis temperamental, lo está haciendo desde la fuerza de la rabia y la bruteza. Para ser verdaderamente independiente en los análisis, debemos dejar las pasiones de lado y no caer en el error de contestar las criticas con más críticas. Hoy lamentablemente en esta ciudad, como en todos lados, han empezado a aparecer opinólogos de la política y de una gestión de gobierno que recién está empezando, si bien hay que acostumbrarse a tolerar en pos de la libertad de pensamiento y el ejercicio de la democracia, también hay que saber diferenciar quienes son los actores que opinan y de donde vienen y que los mueve a desfilar por los medios opinando de cuestiones como si fueran verdaderos profesionales. Muchas veces los que practican esta técnica de chantaje emocional son quienes tienen una baja autoestima y han pasado sus días practicando la manipulación de la gente y hoy sufren el síndrome de abstinencia de poder. El ejercicio del poder tiene semejanzas con el alcoholismo y la drogadicción, crea dependencia, por eso quienes se han acostumbrado a ciertas situaciones parecen tener serias dificultades para abandonarlas. Esta comparación cabe perfectamente en lo trágico que puede ser la abstinencia que se produce al dejar de ejercer un cargo importante.

Quienes democráticamente han estado en un cargo de gobierno y por el mismo sistema han tenido que dejar la silla en otras manos deben saber entender el irreversible fin de su ciclo, el poderoso no tolera la idea de ser ignorado, de que las determinaciones en el futuro no pasen por sus manos y que el coqueteo típico de los aduladores de siempre, busque cierta cercanía con el nuevo líder, ese que potencialmente tiene el mando ahora. Estos personajes no soportan siquiera imaginar el momento en el que pasarán a ser solo uno más. Ellos estaban convencidos de que el puesto obtenido por el voto popular era parte de su patrimonio personal y que tienen derecho a usufructuarlo de por vida, hoy Saben que la impunidad propia de quien tiene una dosis de poder, desaparece mágicamente. Allí es cuando comienzan a alimentar todo tipo de rencores y odios, siempre asociadas a la soberbia y a la necedad.

Nadie ignora que el poder enferma y que no existe antídoto garantizado para ese padecimiento, a veces altas dosis de integridad moral pueden ayudar a superar el síndrome de falta de poder. Pienso y creo que quienes tenían y ostentaban el poder anteriormente, hoy la única manera de creerse escuchados y no formar parte de larga lista de cadáveres políticos que hay, es transformarse en

opinólogos o crear una pequeña escuela de opinólogos nuevos y enviarlos a practicar las criticas sin sentido y fomentar las peleas políticas sin ninguna construcción especifica. Apelo desde estas líneas a la madurez intelectual de las personas que hoy no tienen poder, a no agredir ni criticar un municipio que está empezando a marchar como puede y con lo que tiene. Seguro hay cosas que no andarán bien, seguro faltará algo, pero las ciudades se construyen entre todos, oficialismo gobernando, oposición controlando y acompañando, vecinos participando y juntos ver la propia realidad sin necesidad de que aparezcan los opinólogos que nada van a construir ni ayudar. Yo no pretendo representar el pensamiento de todos, pero creo que muchos se sienten frustrados en alguna forma con el modo de hacer política de quienes ya se han ido. Sólo quiero que hagamos un análisis como votantes y vecinos y revisemos qué cosas debemos cambiar para que esta sea una mejor ciudad para vivir. Acompañar al gobierno de turno para ayudar a crecer, Podemos criticar, pero tratemos de que todo sea constructivamente, no esas discusiones políticas estúpidas que nada tienen que ver con el quehacer diario. No esas descalificaciones asquerosas en las redes sociales. Se supone que todos debemos remar para el mismo lado o por lo menos, intentarlo. Somos una ciudad que tiene personas inteligentes en todos los ámbitos y debemos aprovechar nuestras ventajas para poder crecer cada vez más. (HORACIO SOSA- PARA VDX).
electron

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