LOS JOVENES

Los jóvenes se refieren a la situación del país en relación a las medidas del Gobierno actual y a las de los Gobiernos anteriores. Las opiniones están divididas, desde un trasfondo engañoso de la información, lo que no podrá evitarse si el debate no se entabla sobre bases de honestidad y de conocimiento. De nada vale la discusión si la misma no responde a esos valores. Se trata de un proceso dialéctico, el que debe sincronizarse desde los principios para que a través de la tesis, antítesis y síntesis se llegue a la verdad.

Esto ocurre cuando los intereses de los poderosos, sobre todo, se interponen desde la deshonestidad y la mentira y llegan a veces, impensadamente, a coaptar votos de aquellos que “curiosamente” resultan perjudicados. Se prometen planes de gobierno con equidad para las grandes mayorías necesitadas. Estas mayorías creyeron en esos mensajes, que no se compadecieron con la realidad: impuesto a las ganancias, (ahora para ser consecuentes con el concepto técnico filosófico, le cambiaron nombre: “impuesto al ingreso”), no devaluación, protección de la industria nacional, no ajuste en perjuicio de los pobres.

De todos modos, es bueno que los jóvenes dediquen la mayor parte de sus tiempos al estudio, a su formación. Que distribuyan su tiempo de tal modo que vivan la vida juvenil, a la par de no olvidar las obligaciones como estudiantes, porque el descanso es necesario, siempre y cuando no se deje pasar a segundo plano el estudio.

Que sepan los jóvenes que atrás de ellos hay una familia que está esperanzada en que logren sus objetivos personales, pero más que eso, hay una sociedad que sabe que el futuro estará en manos de ellos. Por eso aquello de asumir las obligaciones con inteligencia, con dedicación y con vocación, dando los lapsos que correspondan a cada parte de la actividad propia de un joven. Porque además de las expectativas de los de afuera, está su propia persona, está el individuo que busca, en una etapa difícil, su éxito como ser humano.

Por allí esto puede parecer algo simple o intrascendente. Por eso es bueno reflexionar en voz alta siempre, para que sea entendido por aquellos que los años jóvenes, a veces, no les permiten ver sus propias realidades.

Hay una tendencia, posiblemente equivocada o especulativa, que introduce en el período de formación una serie de responsabilidades, distracciones que no aportan positivamente: voto no obligatorio a los dieciséis años, insistencia en que antes de la mayoría de edad los adolescentes deben intervenir en política. Esto debe asumirse cuando el estudio los va ubicando en una posición acorde a la tarea que pueda encomendarse, según la vocación de cada uno.

No hay que olvidar que la sociedad en su conjunto, juega un papel importante, porque mientras el joven sigue su camino de crecimiento intelectual, cuando se está instruyendo debe tener un clima adecuado, en donde no aparezcan los conflictos que provocan los intereses impregnados de corrupción. Ello para que los desencuentros entre quienes conducen y el pueblo no sean un motivo de desesperanza, lo que influye justamente en sus propias esperanzas.

No debe haber hecho más negativo, para quien quiere crecer en la vida con el conocimiento, que ser testigo, justamente, de todo lo contrario, es decir del accionar ilegítimo de los dirigentes.
JORGE SAPPIA OBREGON
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