INTERESES, GOBIERNAN IDEOLOGÍAS

Esto no resulta tan poco común en la Argentina en donde no hay conciencia plena de que las conductas siempre deben estar al servicio de todos, no en lo que favorece personalmente a cada uno, según la coyuntura.

Si no se intelectualiza de esa manera, ocurre que algunas veces las cosas pueden andar bien y en otras ocasiones, cuando otro gana en la puja, el que antes ganó ahora pierde. Es una especie de ley de la selva, en donde se van imponiendo los más fuertes contra las mayorías débiles que no tienen defensa.

Pero la cuestión no termina allí, es mucho más compleja. Sucede que aún los poderosos, por pensar en sí mismos y obrar en consecuencia, terminan en bancarrota cuando los vaivenes de la vida los colocan, también a ellos, en situaciones comprometidas.

Frente al accionar político de un Gobierno, de nada sirve convalidar todo a favor del beneficiado con el voto popular. Hay que aprobar lo que sirva a todos, desde los valores más importantes de la vida. Si se toman medidas determinadas, hay que analizarlas a conciencia para establecer si están impregnadas de equidad y que no se correspondan con beneficios para clases determinadas. De otro modo, comienzan las pujas entre connacionales, porque cada uno va más allá de lo que le corresponde, y así el reparto de la riqueza es una distribución injusta, en donde hay mucho para pocos y poco para muchos.

Se produce una especie de lucha de clases, pero no con el estilo de “El Capital” de Marx, que termina en situaciones extremas, impropias del ser humano. Aquí se hay enfrentamientos, porque las diferencias económicas son tan grandes que instalan un permanente malestar perjudicial para los que abusan de los que les sirven.

Grandes empresarios apoyan a determinados Gobiernos, cuando gobiernan para ellos, porque eso los hace ricos, a costa del esfuerzo inhumano de los que viven en la indigencia, en un nivel laboral denigrante, y sin embargo ni el Estado, ni los propios causantes de esas situaciones, son capaces de entender que desde todo punto de vista, a la larga, el perjuicio es para todos.

Se suele decir: “¿porqué le pegas a tal o cual político?”. Propia pregunta de los que están enquistados no en una ideología, sino en un sector de poder que los favorece.

Porque si Ud. dice que un presidente apoyó el pago de setenta mil millones de pesos para su propia familia, que es lo mismo que decir para sí mismo, eso no es pegar a alguien, sólo se está relatando un hecho objetivo, irregular, ilegítimo, que está a la vista.

Por eso, si la visión de cada uno tiene como punto de partida ese tipo de enfoque espureo, los problemas del país no tienen solución.

Los funcionarios deben crecer culturalmente para difundir valores en la sociedad, porque de otro modo, no hay salida en esta Argentina en donde parece no entenderse que el único camino es promover, siempre, la instalación de un verdadero Nacionalismo, que implique “descubrir” una Nación libre, honesta y solidaria.
electron

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