CONTROL DE GESTION

Control de gestión, traducido al idioma de Macri-Durán Barba, significa que cuando se proyecta una medida y se procede con a través de un decreto, se espera la reacción popular. Si esta rechaza lo resuelto, se vuelve atrás y allí “Gestión” justifica todo, aunque sea ilegal. (Según el Gobierno es “error”)

Al quitarse retenciones al agro, la fuerza de la crítica no alcanzó grados importantes de protesta, y por ello no sólo se disminuyeron éstas, sino que se menguaron algunos impuestos a favor de los empresarios. Así se produjo un “afloje” (por contraposición a “ajuste”) que trajo tranquilidad a las altas esferas, en este camino económico que busca bajar la inflación, a partir de la disminución del consumo. Esto, según el criterio de los que están a cargo de la economía argentina, (a propósito no digo “economistas” porque el título les queda grande) se logra con el ajuste de los que tienen menos ingresos. Así, en un país no desarrollado, si las teorías de oferta y demanda no son reguladas, causan estragos.

Si no hay consumo, no hay venta, si no hay venta, no hay producción, si no hay producción hay menos bienes, si hay menos bienes que superan la demanda, los precios suben. Si estos conceptos no son tenidos en cuenta, ya sea por ignorancia o por actitudes dirigidas a proteger intereses antinacionales, el país empieza a navegar aguas tormentosas. A esto se agrega que las medidas favorecen la importación indiscriminada en una economía que no es Chile (Chile no tiene industrias y Argentina si) y así nos encontramos con nuestros productos no primarios, que no pueden competir con industrias con una tecnificación superior. Por ello sucede lo que está ocurriendo ahora: cierre de la pequeña y mediana industria, con el consecuente efecto de la desocupación que introduce un nuevo elemento negativo, que es la disminución del consumo.

No obstante las decisiones gubernamentales, forjadoras de una realidad que está a la vista, basta que el Presidente diga que él es honesto porque da un paso atrás, para que lo justifiquen.

Mientras tanto, el proceso sigue su curso, porque intentó pagar a su padre setenta mil millones de pesos, y ante la denuncia volvió atrás. Creó la idea de que los subsidiados son unos vagos y unos vivos, y entonces cuando lo creyó oportuno dictó un decreto para quitar el beneficio a los discapacitados. Como la reacción en contra no se hizo esperar, volvió por sus fueros admitiendo, desde el Ministerio irresponsable, que son sesenta mil los correctos y que hay más de ocho mil con beneficiarios muertos (falta de control imputable a Macri). Por toda respuesta el Ministro dijo: Es un error. Y todo quedó como un yerro atípico, no obstante que los dos hechos, como tantos otros son delictivos y requieren la actuación de oficio de los Fiscales. Pero Macri ha reemplazado a la “Justicia” con los criterios manejados en nombre del “Control de Gestión”, que autoriza a delinquir y arrepentirse, sin que haya reproche penal, siempre que se trate de hechos protagonizados por algún

funcionario público del macrismo. Si fuera un ladrón de gallinas estaría preso, aunque hubiera devuelto los pollitos.

En Córdoba pasa lo mismo, pero no se sabe si las Fiscalías Anticorrupción son corruptas o los funcionarios tienen buena conducta. Lo cierto es que según la prensa, no resuelven casos.

El ciudadano argentino cree mucho lo que dicen los políticos, aunque mientan como Macri, y por eso el periodismo monopólico del PRO puede alojar el verso en la mente de los que toman el mensaje sin beneficio de inventario, para que no entiendan la verdad.

No hay que juzgar con ceguera por la versión periodística. Valorar con inteligencia y conocimiento todo tipo de versión, para que las propias realidades tengan más fuerza que la mentira impiadosa del poder.
JORGE SAPPIA OBREGON

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