MADRE DE VILLA DOLORES LUCHA DESESPERADAMENTE PARA QUE LE DEVUELVAN SUS HIJOS

Verónica es una joven dolorense que viene reclamando hace 12 meses por su hijo al que cuenta que se lo llevó el padre y no se lo permite ver y la cosa se agravó hace 4 meses cuando también le llevó a la hija.

Un duro caso del cual no tenemos mucha información oficial, solamente la que sus protagonistas suben a la red social Facebook.

En la mañana de ayer domingo la madre de estas criaturas escribió una conmovedora carta, agobiada por el dolor inimaginable que debe sentir una madre por estar alejada de sus niños, y la publicó en la red social.

Aquí transcribimos la carta hecha pública por Verónica Guevara.:

Facebook: VERONICA GUEVARA

Hoy se cumplen cuatro meses sin Anoush, doce 12 sin Alejo

“Y los imagino con miedo a quererme, con un

Discurso aprendido, con el pánico entre los labios”

Es bastante difícil estar del otro lado. Pero debo confesar que no soportaría vivir en hipocresía conmigo misma. Eso sería más doloroso. También cuando la realidad me agobia imagino que no tengo conciencia de mi existencia, quisiera ser como tantos autómatas que cumplen con las reglas, las expectativas y los mandatos sociales sin siquiera asomarse al hecho de ser.

Las locas hacemos esas cosas. Pensamos mucho. Somos locas por donde se nos mire. Las locas nos animamos a decir que estamos cansadas. Las locas nos preguntamos por qué las tareas domésticas nos competen solo a nosotras. Y esa locura se viraliza aún más si vamos a la acción y les demandamos a nuestros compañeros que las hagan a la par nuestra. Ni hablar si vamos a una marcha.

Las locas elegimos no depilarnos si no tenemos ganas. Las locas queremos tiempo exclusivo para nosotras.

A las locas no nos interesa la plata y nunca vamos a tenerla en abundancia porque simplemente nunca nos pusimos a pensar en cómo hacerlo. A las locas nos sobra con un abrazo. Un momento compartido digno de ser recordado por siglos. Con el pacto tácito de amor con el hermano que sufre.

A las locas nos gustaría saber porqué nos tratan como si hubiéramos hecho algo malo cuando vamos a parir. Te gustó abrir las piernas? Ahora bancatelás. Porque los hijos en este mundo del revés son más hijos y nosotras más madres si los parimos con dolor y con culpa. Y hablamos de violencia obstétrica. Y nos encontramos con miradas furiosas que nos confirman una vez más que estamos locas.

Caminamos por la vida siendo advertidas sobre los peligros de expresar tan libremente nuestros sentires ateridos. Nos dicen que nos llevamos mal con la humanidad. Que somos violentas. Que es preferible el silencio y mantener la paz. Que a veces es mejor no tener razón.

Y de esa forma creen que nos obligan a morirnos de a poco.

Las locas estamos convencidas de que el mundo puede ser mejor y soñamos con cambiarlo. Deambulamos buscando esa mirada cómplice que nos permita saber que no estamos solas. Y así nos topamos con otros locos y locas dispuestos a cambiar tanta realidad injusta. Nos sentimos observadas, cuestionadas, condenadas. Pero seguimos. Y tropezamos. Y nos reinventamos y volvemos a empezar.

Pertenezco a ese grupo de locas desafiantes, impredecibles, irreverentes, cautivas, fanáticas, putas, ateas, psiquiátricas y la lista sigue y sigue…al punto final lo ponemos nosotras. Rendirnos puede ser muchísimo más peligroso. Pero no. Mejor perezcamos en el intento.

Soy una dolorense que recorre las calles de su ciudad a diario. Pueden verme golpeando puertas. Pidiendo ayuda. Aullando por justicia. Pueden encontrarme con los párpados hinchados en alguna esquina cuando siento en la carne el dolor de mis hijos. Pero me siento en un banco de la plaza y me limpio la cara y las desdichas. Y voy de nuevo. Y sigo intentando. E inevitablemente sigo despilfarrando locura.

Enfrento la demanda más dolorosa a propósito de esa locura.

Usaron a mis hijos. Les inocularon el odio. Le prendieron fuego a su inocencia. Pero esta madre en lucha seguirá usando esa misma locura para recuperarlos.

Me acusan de haberme animado a decir basta a una relación violenta. La excusa es acusarme de estar loca. De haber conocido el infierno hace 20 años. Cuando de un patadón la vida me tiró al suelo y me enfermé de tristeza. Cuando se me endureció la mirada y se me desdibujó la sonrisa. Cuando casi dejo de respirar. Pero no. En realidad me acusan de haber salido de ese infierno y haberme aferrado a la vida con la pasión que solo las locas ejercemos. Me curó el amor en aquella oportunidad. Ahora también. Piden la hoguera intentando que alguna ley permita la condena. Pero yo tengo una herramienta más poderosa: contra el amor no podrán. Contra el amor de esta madre en lucha, no podrán. Firma: Verónica Guevara.

Reiteramos que desde VDX no conocemos los entretelones en profundidad de la historia, pero nos solidarizamos con esta madre que hace mucho tiempo venimos viendo como reclama verdadera justicia y la devolución de sus hijos. HORACIO SOSA PARA VDX.-

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