IDAS Y VENIDAS MENTIROSAS

El primer paso en cuanto a “mecanismos” falaces, consistió en alarmar a los argentinos con un mensaje especulativo: “Se tendrá que pagar el costo del gas por el desfasaje que se produjo a raíz de la brutal devaluación que provocó nuestro Gobierno, llevando el dólar a cuarenta pesos. La reacción del pueblo, prevista por el gobierno, se hizo realidad. Nadie podía entender cómo se podía exigir una adecuación retroactiva, si cuando se pagó el consumo a veinte pesos el dólar, ese era el valor para los vendedores (vende patria). Así se produjo un movimiento judicial encabezado por amparos, denuncias y todo tipo de acciones para ir contra esta inédita barbarie gubernamental.

El mensaje presidencial defendió, que el valor del gas era el que reclamaban los proveedores del Estado, y que a eso había que pagarlo porque estos capitalistas (que tienen vínculos con los funcionarios o son funcionarios perjudicados), no eran culpables de la devaluación. En cuanto al deterioro de los sueldos, fueron ciegos, sordos y mudos porque no interesa que el valor real cayera más de un 50 % y según Macri no se defiende a la gente sino a los capitalistas. Hay coherencia con Michetti, en cuanto a que los pobres son pobres y serán pobres.

Lo importante de este amago, a prueba, en cuanto a que paguen los particulares con retroactividad tuvo como se dijo, un fenomenal retoque ante la reacción: el pago será en cuotas.
Y como esto “no fue entendido” por el pueblo, la demagogia creó un nuevo movimiento estratégico infantil cargado de falsedad. Se intentó incorporar, ante la multitud una acción extraordinaria del Presidente demostrativa de una “sensibilidad nunca vista”, como fue decir que su gobierno se haría cargo de esas diferencias que pagaría a los dueños del gas para no afectar la riqueza de los ricos.
Por un lado, si el Estado se hace cargo, no lo va a pagar con fondos de los Panamá Papers, lo pagaría con dinero del mismo Estado que pertenece a los argentinos. Es decir que no habrá cuotas personales a cada uno, pero si habrá pródigo e ilegítimo despilfarro de fondos, que podrían destinarse a mejorar la vida de todos, como siempre se declama.

Y por último, lo que resulta más grave, es que los destinatarios de esta generosidad del PRO, están estrechamente vinculados con los intereses político económicos nacionales e internacionales, proveedores privilegiados de un poder argentino que los protege.
Y si no, habría que preguntarle sobre el tema a Aranguren, cuando siendo casi dueño de la empresa Shell, era Ministro de Energía, y al mismo tiempo fijaba los precios de los combustibles que siempre iban arriba de la inflación, no abajo como los sueldos.

No se advierte de la palabra de Macri, cómo las empresas proveedoras del gas fueron perjudicadas por el programa económico financiero, por lo que no hay justificación legítima para que el gobierno reconozca esos derechos. Y más grave resulta saber que el mismo Estado creó esta situación. Lo que no se dice, es que las supuestas “víctimas” del “supuesto perjuicio”, son partícipes de la debacle económica, socios de los CEOS y además, conspicuos funcionarios del Gobierno.
JORGE SAPPIA OBREGON

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