SERVICIOS PÚBLICOS Y EL ESTADO

Los responsables de los “servicios públicos” se sirven de la explotación de los ciudadanos indefensos. Contratan precios y no cumplen con los servicios pactados.

Los contratos especifican determinados parámetros que no son tenidos en cuenta, y al lado de los oídos sordos de los empresarios, está el Estado ciego, sordo y mudo.

La Justicia es efectiva para perseguir y denostar, aunque después dicten faltas de mérito, dejando impunemente una estela falsa de corrupción, como lo demuestran fundamentalmente los jueces PRO: Casanello y Bonadío. Lo que no se dice es que, ya sea por ignorancia del derecho, por mala fe o por responder al Poder Ejecutivo, se estigmatiza ante muchos creyentes, que todo es un choreo, con la frase “Miente, miente que siempre algo queda”.(Algunos dicen que la frase es de Lenín otros de Joseph Goebbels, el jefe de la propaganda Nazi), pero sus orígenes datan de mucho antes del siglo XX, asociada al filósofo francés Voltaire quien, escribió en 1736: «La mentira sólo es un vicio cuando obra el mal; cuando obra el bien es una gran virtud”.

Intentar comunicarse con la empresa “TELECOM” para reclamar por ARNET, significa un suplicio, “tormento o dolor, ya sea físico o moral”, que a partir de allí afecta la salud intelectual y sicológica de cualquiera.

Los empleados escuchan sin oír los reclamos, y una vez que el reclamante calla, esperando el mensaje diciendo que ya lo comunican con el mundo, una voz enseñada, robótica y mentirosa, diseñada por los irresponsables dueños del negocio se hace oír: “La empresa ya está en conocimiento de los problemas y se buscan las soluciones”. Así es desde hace años, y seguirá siendo desde los que han hecho un hábito de la mentira y del engaño serial.

La explicación está en que la infraestructura montada viola todas las especificaciones que se imponen en la concesión de las licitaciones. Ya sea por materiales, o aparatos perimidos o porque han superado el límite que tienen, en cuanto a la cantidad de contratantes que pueden absorber, incumplen.

El otro problema de carácter estafatorio que producen en las narices de la Justicia, ya sea provincial o nacional, está en que se paga internet por diez megas, por ejemplo, y se recibe, si es que funciona, tres, cuatro, o con suerte cinco megas, en una situación de inestabilidad permanente, lo que constituye una verdadera estafa impune, protegida por la inacción de los encargados de defender los intereses del pueblo. Habría que ver si esta inacción de los órganos públicos no viabiliza poner en funcionamiento, de oficio, algunos artículos del Código Penal sin necesidad de denuncias, que las hay. Ello, porque son defraudaciones millonarias que nadie controla, porque no hay gobiernos probos, ni independientes, ni despegados de todo tipo de acción deshonesta.

Sólo en el desgobierno se puede admitir que los grandes intereses, a veces vinculados con funcionarios, admitan estas irregularidades a la luz del día. Se dejan de lado los controles a los que está obligado el Ejecutivo, no se da intervención de la Justicia y mucho menos se relegisla para que la ley deje a la vista el delito. Todo esto desnuda la responsabilidad derivada del no actuar. Sin Ley, sin control Ejecutivo y sin justicia. Para rematar, ya que estamos, esta República de hoy festeja la “soberanía” con un invitado especial, el FMI.
JORGE SAPPIA ABREGON.

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