COLAGE DE FISCALES

|Curiosa coincidencia entre hechos de la vida como es la muerte de alguien, y la actual motorización Judicial del quinto fiscal Luis Pizarro (Émulo de Cristóbal Colón como descubridor) para enancarse en lo que la gente del lugar dijo siempre, no así los anteriores fiscales, que eligieron pistas equivocadas, propio de los cerebros especulativos indeseables.

Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor…perdón arranqué con cambalache…, pero vuelvo a la realidad actual… Hoy resulta que frente a la muerte de Nora Dalmaso, el quinto Fiscal investiga por fin esa muerte y los móviles. Y los mensajes fiscales tienen una sintonía coincidente con la versión de la calle, sabia a veces. Sus elucubraciones| difieren de los fiscales anteriores, por las dispares hipótesis de distracción. Tan es así que ninguno hizo mención a que el homicidio tuviera una vinculación con intereses económicos y políticos entre Macarrón y algún funcionario. Hoy, a doce años, Luis Pizarro el fiscal ha planteado que la causa de la muerte era económico-política. Antes, nadie investigó el origen de los bienes de Macarrón. Es decir el dinero del divorcio que Dalmaso requería como esposa, no reconociendo que parte del mismo sería de quien utilizaba a su marido como testaferro.

El conflicto fue abortado por una muerte provocada. Si el móvil fue económico-político, el Fiscal “destapa la olla”.

Norita habría exigido la mitad de los bienes, al margen de que su cónyuge era testaferro. Y así eligió su propio destino sin quererlo, lo que sí quisieron los instigadores y autores. Y así el dinero valió más que la vida.

La justicia creo perejiles distractivos, después siguió el hijo de Nora y luego el más sospechoso: su marido, que hizo la coartada de un viaje relámpago de ida y vuelta Punta del Este – Río IV, en la madrugada del hecho, hizo el amor, la mató y volvió. Una verdadera novela en la que nadie creyó.
Macarrón no corrió el riesgo de ser identificado en un avión, entrando a un aeropuerto y saliendo, o ser visto entrando o saliendo de su casa en Rio IV, cuando más simple era que otro se ocupara del asunto, (lo que sospecha ahora el Fiscal), mientras él jugaba su golf y algún testaferro esperaba los resultados (no del golf) del evento que liberaría el camino para recuperar sus dineros mal habidos y mal recuperados, porque el recupero dependía de una muerte.

El quinto Fiscal Pizarro dijo homicidio calificado, asesinato por encargo por un móvil económico y o político y se olvidó de la otra calificante. Alevosía. Este funcionario informa de a poco, como tanteando el horizonte político, va in crescendo, coincidiendo en ese avance especulativamente cuidadoso con las suposiciones expuestas, que mandan al frente a los cuatro fiscales notables anteriores que decían investigar, cuando el muerto de hoy, estaba vivo. El Fiscal ratifica cuando dice: “Marcelo Macarrón, en acuerdo delictivo con personas aún no identificadas por la investigación, por desavenencias matrimoniales, con la intención con sus adláteres de obtener una ventaja probablemente económica y o política del estrépito de su eventual muerte, planificaron darle muerte”. En otro momento el Fiscal dijo: “Desavenencias matrimoniales y la cuestión económica que subyace. Claramente es un homicidio por encargo, hay más de una persona”. (Aclaro que Adlateres son Personas subordinadas a otra y a quien acompañan con mucha frecuencia, por lo que la utilización del vocablo por parte del fiscal no es correcta jurídicamente, ya que aquí habría instigador, autores o partícipes). La solución podría ser: echarle la culpa a un muerto.
JORGE SAPPIA OBREGON

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