VILLA DOLORES: LE ALLANARON LA CASA EQUIVOCADAMENTE A UN PROFESOR

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“Flaco, te pido disculpas, hay una equivocación”, le dijo un policía encapuchado a Luis Roberto Guerrero, un docente de 40 años que fue víctima en la madrugada del jueves de un allanamiento erróneo de la Fuerza Policial Antinarcóticos (FPA) en Villa Dolores.

Todo ocurrió alrededor de las 3 en el centro de esa ciudad, cuando los agentes derribaron la puerta de su casa, lo maniataron y lo golpearon, según denunció Guerrero, quien ahora analiza presentar una demanda. El docente hoy muestra hematomas y raspones.

El profesor de Química, quien pertenece a una conocida familia de Villa Dolores, vive solo desde hace nueve años en un departamento de Ernesto Castellano 175. Detrás de su puerta, que hasta anoche seguía destruida, no hay otros departamentos ni dependencias.

“Me dormí como a la 1 de la mañana, un rato después sentí una tremenda explosión, me pareció ver luces y escuché gritos, en la confusión traté de cerrar la puerta del dormitorio, pero me la abrieron y me tiraron al suelo, no ofrecí ningún tipo de resistencia, pero me precintaron las manos en la espalda y me pusieron la cara contra el suelo”, contó Guerrero.

Y agregó: “Me preguntaron si yo tenía un apellido, que no era el mío, mientras me pateaban las piernas, les dije que no, sentí que me mataban y no sabía por qué, no entendía nada”.

“Dentro del terror fue un alivio que me preguntaran si tenía armas y drogas, entonces les dije que buscaran todo lo que quisieran”, recordó.

FILMADO

Minutos después lo sentaron en su cama, luego lo trasladaron al living y le quitaron el precinto de las manos. “Porque estás colaborando”, le dijeron. Guerrero afirma que fue notorio cómo mejoró el trato que le daban. Fue entonces cuando pudo ver que se trataba de unos 10 efectivos encapuchados y fuertemente armados, con luces y cámaras en sus pechos. El protocolo establece que cada procedimiento debe ser filmado, para evitar anomalías.

Siempre según el relato de Guerrero, le pidieron disculpas y le leyeron el acta del procedimiento delante de una testigo. Después lo llevaron al hospital y luego a la Policía a declarar como “testigo damnificado”.

“Me dejaron en casa, pedí una custodia y no me la dieron, me dijeron que me llamaban en 15 minutos y me llamaron cuatro horas después”, indicó el damnificado.

“Yo entiendo lo del error, pero la violencia que usaron fue tremenda”, insistió el docente, quien acusa dolores en la espalda y en los miembros, y muestra hematomas y raspaduras en los codos, la cara, la cadera y las rodillas.

Cuenta, además, que tuvo que pedir por su cuenta un certificado médico para presentar en el trabajo. “Me siento inseguro, tengo temor de sufrir represalias de alguien”, completó.

Fuentes de la Justicia de Villa Dolores reconocieron que hubo un “error material” en el procedimiento que, en realidad, buscaba a un vecino de Guerrero. (LA VOZ)

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