LAS HERMOSAS TERMAS DE RIÓ HONDO

TERMAS

Apenas llegamos a Termas de Río Hondo, con el sol de la tarde a pleno, mi familia se metió en la pileta termal del hotel Los Pinos y ahí quedó. Yo salí cámara en mano a recorrer la ciudad, donde todo queda cerca.

A pocas cuadras del centro, la costanera que bordea al río Dulce es un paseo obligado. Con casi cuatro kilómetros hasta el paredón del dique El Frontal, tiene bicisenda, palmeras, muelles y espacios verdes. “Me recuerda a las calles de Ocean Drive, Miami: palmeras más, palmeras menos; es casi igualita”, bromeó sin equivocarse el cantautor termeño Juan Carlos Aguirre.

La tardecita me pescó al pie del murallón, rodeado de pescadores fuera y dentro del agua. Mientras las garzas y los biguás se hacían un festín en la correntada, las escaleras laterales estaban repletas de gente en espera del “pique”.

Desde la parte superior del paredón, el paisaje ofrece a un lado el lago del embalse, con campings y playas donde los locales practican deportes náuticos y pescan dorados y bogas; y, al otro, el cauce del río Dulce y el nuevo campo de golf.

 

Una gran palangana

“Termas de Río Hondo no es un centro termal”. La afirmación es contundente y la hacen para diferenciarse de otros destinos.

La explicación radica en que la ciudad está asentada sobre 14 napas mesotermales que ocupan 15 kilómetros a la redonda, lo que la transforma en una “ciudad termal” o, como se expresó algún criollo, en “una ciudad asentada en una gran palangana”.

Por eso, la experiencia termal, sea curativa o relajante, no depende de las estrellas del hotel que se contrate, ya que de todas las canillas sale la misma agua.

Para fierreros y nostálgicos

A seis kilómetros de la ciudad, la estatua del piloto megacampeón Valentino Rossi, idolatrado por los fanáticos del MotoGP, da la bienvenida al Autódromo internacional de Termas de Río Hondo. Integrado al circuito, el Museo del Automóvil es un impresionante espacio en donde se exponen autos, motos y distintos elementos del deporte motor.

El salón principal exhibe dentro de los autos deportivos al Fórmula 1 Benetton Renault de los ’90, y varios ejemplares del Turismo Carretera y el Sport Prototipo, como el Panizza Tornado de 1968 y la Liebre MKT III de 1969. Entre los históricos, el Delahaye de 1934 se lleva todas las miradas. Entre los de fabricación nacional, impacta el Justicialista cupé de 1953.

En el primer piso hay modelos de motos Harley-Davidson, Ducati, Indian y Puma, entre otras marcas, que van de 1906 a 2013. La segunda y la tercera plantas están destinadas al sector de palcos, con una vista inigualable del circuito internacional.

El golf, presente

A mediados del año pasado, el Termas de Río Hondo Golf Club inauguró su cancha de 18 hoyos. Diseñado por Robert Tren Jones II, el predio de 120 hectáreas ofrece un campo de alto nivel para los amantes del deporte. Los greens y bunkers de arena conviven con la vegetación autóctona y dos lagunas en donde se puede observar fauna local.

Además, cuando no hay jugadores, el club ofrece recorridos guiados para conocer la cancha. Juan Manuel Pereyra, director del golf, aconseja ir por la tarde: el atardecer desde las terrazas del club house es imperdible.

De todo

La pulsera del sistema todo incluido del hotel Los Pinos es un pasaporte a gran cantidad de servicios, comidas y bebidas. El primer all inclusive de Argentina, más allá de tratamientos termales para gente mayor, ofrece una variada propuesta recreativa para toda la familia.

Apto para golosos, en el resort hay suculentos desayunos y meriendas y delicias a toda hora.  Los días sábado, la gastronomía internacional cede su lugar al típico almuerzo criollo, con empanadas, locro y carne al asador. En cuanto a las instalaciones, gimnasio, spa termal, piscina cubierta, jacuzzi, cine, canchas de tenis, fútbol 5, paddle y un largo etcétera permiten organizar una estadía para todos los gustos.

Conclusión

Lo asumo: visité Termas de Río Hondo con el prejuicio de que era un destino para la tercera edad. Y claro que lo es, pero también es un lugar ideal para parejas que buscan tranquilidad, familias tipo y numerosas, pescadores, fierreros nostálgicos, golfistas y gente que quiere relajarse. La “ciudad termal” es mucho más que termas, y es para todos.

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