EN LAS ALTURAS DE LOS PUENTES COLGANTES

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Las Sierras Grandes es uno de los lugares de Córdoba que más cautiva a propios y ajenos. Atravesar las grandes montañas para ir de un valle a otro es en sí mismo una experiencia inolvidable, sin embargo siempre hay un camino alternativo para tomar para descubrir algún tesoro oculto.

Y esto es Copina, un pasaje que vale la pena conocer, dejándose llevar por la aventura, la historia y la naturaleza. ¿Qué hacer y cómo llegar a Copina?

1. De Punilla a los Puentes Colgantes

Con Carlos Paz a las espaldas por Ruta Nacional Nº34 y siguiendo el camino de las Altas Cumbres, se llega al cruce donde se anuncia Copina. Para encontrar el camino que llega a los Puentes Colgantes hay que buscar una vieja camioneta quemada que indica el camino de ripio a seguir, saliendo hacia lado izquierdo.

Cuenta la leyenda que el Cura Brochero pasaba por este paraje en sus viajes evangelizadores y sus continuos reclamos al gobierno fueron clave para la construcción de la ruta. Cuando finalmente se habilitó, Copina se convirtió en parador obligado de los viajeros. Todavía se pueden ver a la salida del pueblo los viejos carteles de Vialidad que marcan las distancias.

Las vistas panorámicas al Valle de Punilla se hacen imponentes, y algunas cascadas empiezan a caer sobre las rocas formando pequeñas hoyas cristalinas.

Para vadear los arroyos se construyeron cinco puentes colgantes, que parecen mimetizados con el paisaje, con cuatro pilares de piedra, cables y perfiles de acero y calzada de madera. Hoy después de un siglo aún están en uso, salvo uno.bEs un bello camino entre rocas que enmarcan las vistas del valle y las quebradas donde se encuentra abundante vegetación.

 

2. Conocer a los equilibristas del cielo

El Highline no es un deporte tan conocido en Argentina, pero cada vez suma más adeptos y justamente Copina y los Puentes Colgantes, son el lugar donde se reúnen los Paraíso Slack, una agrupación cordobesa que practica esta caminata sobre cuerdas, entre el cielo y la tierra literalmente.

Como todo deporte de riesgo, produce muchísima adrenalina, no sólo para los que lo practican sino también para los que lo contemplan. Los Paraíso Slack son los pioneros de Córdoba en realizar esta actividad y se los puede encontrar, dependiendo del clima, durante el fin de semana, en cercanías del segundo puente colgante y la cascada, un sector conocido porque allí también se hace escalada.

Se puede tomar un curso de 7 meses para practicar el highline, los días sábados, ahí mismo en Copina. Los curiosos también son bienvenidos ya que es una atracción muy linda de ver.

 

3. Una pausa en la Cascada Lágrima del Indio

Si el clima acompaña y hay ganas de hacer una pausa para comer algo o hacer un picnic, la zona de la Cascada Lágrima del Indio, es un buen lugar para disfrutar de la tranquilidad de la naturaleza, al borde de una cascada típicamente serrana.

Es muy fácil de encontrar, a la vera de la Ruta Provincial Nº 34 y en las cercanías hay regularmente un puesto de productos artesanales.

lagrima indio

4. En busca de la Quebrada del Batán

Continuando por Ruta Nº43, un par de kilómetros más arriba se puede llegar a la Quebrada del Batán, un gran salto de agua de más 15 metros al interior  de una quebrada. Al ser muy difícil encontrar, es toda una aventura para los que buscan los “tesoros” de Córdoba más allá de lo evidente.

quebrada del batán

Para llegar a ella hay que caminar en dirección ascendente y paralelo a la ruta siguiendo el cauce del río arriba,  unos 150 metros hasta encontrar la boca de la “cascada escondida”, que a simple vista no se ve.

 

5. Llegar al viejo Hotel El Cóndor

Bordeando el Parque Nacional Quebrada del Condorito, el único parque nacional de la provincia de Córdoba, se puede llegar a las ruinas del antiguo Hotel El Cóndor, un lugar de extraordinaria belleza que fue refugio de los hombres de la ciencia argentina.

El hotel fue inaugurado en 1937 por Juan Pablo Reymond, un argentino educado en Suiza. A fines de la década del 40 se le adosó una segunda planta, permaneciendo activo hasta mediados de los ´70, cuando la nueva traza del camino de las Altas Cumbres selló su destino de silencio.

Beck llamaba al lugar “Instituto de Física Teórica Pampa de Achala” y en el techo del hotel se habían instalado placas para la detección de rayos cósmicos, proyecto científico de importancia para la época, recientemente descubierto. La detección fotográfica de la radiación cósmica era un proceso relativamente simple, las placas se colocaron sobre el techo o dentro del estanque del complejo a cuatro metros de profundidad por largos períodos de entre 23 y 42 días.

En 1949 se publica en la revista Ciencia e Investigación patrocinada por la Asociación Argentina para el Progreso de las Ciencias, la imágen de una estrella o recorrido cósmico detectado en el Hotel El Cóndor. Los trabajos se llevaron a cabo entre 1945 y 1950 y guardan ese halo de misterio científico como el acaecido en la Isla Huemul del Nahuel Huapi.

6. Terminar el viaje en Traslasierra

Ya entrada la tardecita y siguiendo la ruta provincia sierra abajo, se arriba al Valle de Traslasierra.Las localidades de NonoMina Clavero o Cura Brochero, son las primeras en dar la recibida al viajero y constituyen todas excelentes destinos para hacer un buen descanso.

Nono es una buena opción para pasar la noche, disfrutan de su buena gastronomía y su atmósfera pueblerina rodeada de una naturaleza encantadora. La localidad cuenta con servicios de hotelería de todos los niveles.

 

FUENTE: DESCUBRI.COM

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