EL MUSEO ROCSEN, UNA VISITA OBLIGADA

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En un entorno cercado por ríos, sierras y pura tranquilidad, el museo Rocsen es un plan imperdible a la hora de visitar Nono, ya que se ubica a unos cinco kilómetros del centro de la localidad.

El porqué visitarlo está a la vista. Como resultado de años de coleccionismo por parte del fallecido Santiago Bouchon, en su interior resguarda miles de objetos de diversa índole que son un viaje a través del tiempo y las culturas del mundo.

En su sitio web se explica que su filosofía de ser consiste en estar en constante ampliación y expansión. Al incorporar nuevas piezas, se busca que el visitante pueda aprender de ellas a través de la exposición.

Politemático

Su fachada está compuesta por 49 estatuas elaboradas a mano por su fundador. Fueron creadas para demostrar la evolución del pensamiento y son la mejor antesala a un lugar sin precedentes.

En el interior, más de 55.000 piezas identificadas y clasificadas forman parte de la exposición permanente. Muchas otras se encuentran en depósito y esperan su momento para ser exhibidas. Esto lo convierte en una propuesta diversa, con objetos sobre más de 100 temáticas distintas.

Aquí es posible pasear entre la física, la química y lo inorgánico: unos 2.000 minerales de América y una colección de fósiles de todas las eras son algunos puntos llamativos de estas áreas. Las disciplinas son varias: ornitología, botánica, antropología, biología y muchas más.

 

El popurrí de propuestas incluye 500 moluscos y crustáceos, 1.000 mariposas de todo el mundo, una momia de Nazca con unos 1.200 años de antigüedad, una gran colección de puntas y flechas y otros miles de elementos que se refieren a la fotografía, la cartografía y la mecánica antigua (en esta última sobresalen carruajes y automóviles de antaño, herramientas y la representación de talleres de forjador y artesanías de metal).

Sin duda, la muestra es infinita y se sugiere visitarla con tiempo para recorrerla en detalle.

Imperdibles

Los rincones de época también tienen su espacio. Ambientes típicos de diferentes tiempos transportan a los visitantes al pasado, donde era común encontrar al aristócrata, al burgués de campo y de ciudad y al peón de estancia. Además hay reconstrucciones de un ambiente comechingón, un almacén de ramos generales y una barbería, entre otros espacios.

En la visita hay que prestar atención a ciertos destacados: un caballo tibetano de barro cocido de 1.000 años de antigüedad, dos alfombras persas del siglo XVII realizadas a mano con lana de oveja nonata y un motor Crosley proveniente del Reino Unido, sólo por nombrar algunos.

Más datos

El Museo Rocsen está abierto los 365 días del año desde las 9 hasta la caída del sol. El valor de la entrada general es de 250 pesos, jóvenes de 12 a 17 años abonan 100 pesos y menores de 12 años no pagan.

Desde la ciudad de Córdoba se puede ir a Nono en colectivo con las empresas Panaholma y Sierra Bus. El precio ida y vuelta es de alrededor de 570 pesos.

FUENTE: VOY DE VIAJE

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