MALLORCA: EL DESTINO PREFERIDO DEL VERANO EUROPEO

La más grande de las Islas Baleares, en el Mediterráneo, tiene playas espectaculares, edificios con historia y excelente gastronomía.

En los minutos previos a que el avión aterrice se divisa por las ventanillas un maravilloso mar de tonos turquesas y azules profundos, la línea de la costa de arena clara y un cielo celeste bien saturado, que invita a soñar en los placeres de los días venideros que llegarán tan pronto como se bajen las valijas y se llegue al hotel. “¡Bienvenidos a Palma de Mallorca!”, se escucha por los altavoces de la aeronave. Y entonces comienzan las tan esperadas vacaciones.

Ubicada en la parte occidental del Mediterráneo y a sólo 50 minutos de aéreo desde Barcelona, Palma es una ciudad alegre, viva, cosmopolita y es el destino perfecto para un público amplio: cuenta con playas y paisajes de ensueño, resorts con variadas alternativas para familias, una gran cantidad de atractivos históricos muy bien conservados e incluso muchas opciones para quienes buscan disfrutar de la vida nocturna. Junto a Ibiza, Menorca, Formentera y a otros islotes de menor tamaño, Mallorca conforma el archipiélago de las Islas Baleares, España.

Playa en Palma de Mallorca. Detràs de las palmeras y la vegetaciòn asoma la Catedral (Shutterstock)

Playa en Palma de Mallorca. Detràs de las palmeras y la vegetaciòn asoma la Catedral (Shutterstock)

Al momento de comenzar a planificar el viaje es conveniente pensar en las preferencias del grupo de viajeros, dado que en la isla existen muchísimos destinos donde hospedarse, con distintas características. Palma de Mallorca es la gran ciudad, con el ritmo dinámico que caracteriza a las urbes y donde se concentran monumentos históricos imperdibles, con muchas opciones de bares, discos y restaurantes donde disfrutar hasta tarde. En cambio, quienes priorizan la tranquilidad y el descanso –y quienes viajan con niños, posiblemente- encuentran muchas otras alternativas en las calas, entre las que se destacan Cala D’Or, Cala San Vicente, Playa Alcudia, o bien en pueblos típicamente mallorquines, con sus artesanías y gastronomía, como Soller, Valldemossa, Capdepera o Banyalbufar, entre tantos otros. Por este motivo es muy recomendable alquilar un auto y pasear con libertad de uno a otro, con pausas estratégicas en sus playas, bares y restaurantes.

Con 320 días de sol al año, la “Perla del Mediterráneo” y “La Isla de la Calma”, como se conoce al destino, dificulta determinar cuántos días dedicarle, dado que el archipiélago es relativamente grande –con una población de más de 400 mil personas-, las playas y atracciones son muchas y la posibilidad de adoptarla como destino de veraneo a paso relajado, con muchos días de pileta y mar es alta. Por lo menos, para conocerla y disfrutar del lugar son necesarios cinco días, que pueden extenderse tanto como el viajero pueda y su presupuesto lo permita.

Cala Mondrago, Mallorca, España (Shutterstock)

Cala Mondrago, Mallorca, España (Shutterstock)

Palma tiene una gran conexión al continente, con un aeropuerto importante que enlaza con las principales capitales europeas, con ferries a Barcelona, Denia y Valencia, y una red muy amplia de autopistas que permite llegar a cualquier punto de la isla en no más de 90 minutos.

Además, al noroeste de la isla se encuentra la famosa Sierra de Tramontana -Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2011-, con pueblos con casas de piedra, llenos de historia, calas de agua turquesa y una gastronomía muy sabrosa. Las altas montañas descansan en el mar mientras los cultivos embellecen las terrazas.

Un turista comió y bebió por 400 euros en un restaurante de Formentera e intentó escapar sin pagar

Desde la Plaza Mayor

La gran Plaza Mayor es el punto de partida ideal para explorar las callecitas empedradas y estrechas del casco histórico. Es el sitio más emblemático de la ciudad y un centro cultural y social donde los locales se entremezclan con turistas. Desde las mesas de los bares y restaurantes, entre bebidas y tapas, se observa la forma rectangular de la plaza, con pórticos en todo su perímetro, que remite en muchos detalles a la Plaza Mayor madrileña.

Fue aquí donde tuvo lugar hasta 1823 la sede de la Inquisición, conocida como la Casa Negra. Si bien en esta área no se encendían las hogueras, sí partían desde acá a los quemaderos quienes eran condenados a muerte. La Plaza, que fue modificada en varias ocasiones, presenta desde hace varias décadas negocios gastronómicos y tiendas, con un mercado de artesanías en el centro.

Las Catedral de Mallorca comenzó a construirse en 1229 , España (Shutterstock)

Las Catedral de Mallorca comenzó a construirse en 1229 , España (Shutterstock)

Toda la ciudad mira al Mediterráneo y por unos minutos se hace difícil sacar los ojos del paisaje. Hasta que aparece “La Seu”, la majestuosa Catedral-Basílica de Santa María de Mallorca, joya por excelencia de la arquitectura gótica mallorquina cuya construcción comenzó en 1229 y finalizó casi 400 años más tarde.

El Rey Jaime I, quien encargó gran cantidad de las edificaciones más imponentes que hoy se ven en la ciudad, erigió este templo dedicado a Santa María, luego de haber cumplido una promesa al haberse salvado de un naufragio en el mar. El rosetón, conocido como el “ojo del gótico”, tiene 13 metros de diámetro y es el más grande del mundo de las catedrales góticas. Posee además 1.236 cristales, lo que le aporta una policromía espectacular. También vale la pena detenerse en el histórico órgano mayor, una joya de 1477, conformado por cuatro teclados de 56 notas y un pedal de 30. La Catedral fue restaurada en diversas ocasiones: una de las intervenciones más importantes fue la de Antoni Gaudí.

A los pies de “La Seu” y por fuera de las murallas de la ciudad se encuentra el Parc de la Mar, uno de los parques urbanos más importantes de Palma, en el espacio que quedó entre la autopista y el Paseo Marítimo. Con el objetivo de conservar el mar bañando la muralla, como sucedía antes de esta obra, se instaló un gran lago de agua salada en el que puede disfrutarse del reflejo de la catedral.

Frente a ella sorprende el Palacio de la Almudaina, sede del poder desde la época romana. En la estructura actual del castillo, con su torreón rectangular y ornamentos, se perciben restos de la alcazaba árabe, que existía aquí entre los siglos XII y XIII. Actualmente esta construcción es la residencia oficial del Rey de España durante sus visitas a Mallorca.

Caló des Moro, Mallorca, España (Shutterstock)

Caló des Moro, Mallorca, España (Shutterstock)

Si el tiempo lo permite, a unos 300 metros se encuentra La Lonja de Palma de Mallorca, una de las obras maestras de la arquitectura gótica de la ciudad -construida en el siglo XV-, y antigua sede del Colegio de la Mercadería, la institución gremial de los mercaderes de Mallorca. Si en cambio no es posible desviarse lo mejor es dirigirse directamente a los Baños Árabes, uno de los pocos restos arqueológicos de la dominación musulmana en la isla, edificada hace casi mil años, durante el siglo XII.

La sala principal, cuadrada, presenta una cúpula central semiesférica en la que se abren claraboyas que permiten ingresar una suave luminosidad. Aquí sucedían los baños calientes. Si se presta atención en el suelo pueden observarse marcas de las conductos de agua caliente, que circulaba por un doble suelo y a través de huecos dejaba salir el vapor. Doce columnas con arcos de herraduras se distribuyen en su perímetro; los muros ennegrecidos dan cuenta de las antorchas que se utilizaban para iluminar el interior.

A unos cinco minutos a pie el paseo continúa por el edificio del Ayuntamiento, también conocido como Cort, construido entre los años 1649 y 1680, con su fachada barroca y elementos manieristas.

En Palma también es necesario perderse y recorrer las angostas callecitas hasta llegar al paseo del Borne, donde se encuentran tiendas de grandes marcas, de diseñadores de autor, y bares y restaurantes donde degustar esas maravillosas tapas españolas con unos cócteles o cañas (cervezas). Antiguamente, las mujeres debían pasear por un lado y los hombres en la vereda de enfrente del boulevard, construido a principios del siglo XIX, sobre el antiguo cauce de la Riera.

Castillo Bellver, Palma de Mallorca, España (Shutterstock)

Castillo Bellver, Palma de Mallorca, España (Shutterstock)

Castell de Bellver es uno de los grandes imperdibles de la isla, a 3 kilómetros del casco histórico, lo que obliga a planificar bien su visita para poder aprovechar el día. Construido en el siglo XIV, este castillo gótico circular –el más antiguo de los pocos que existen en Europa con esta característica- despliega un patio central en medio de una galería de arcos. Sus dos plantas se estructuran alrededor de él y acogen diversas salas abiertas al público, como las antiguas cocinas y el Museo de Historia de la Ciudad.

La etimología de su nombre, que en catalán antiguo significa ‘bella vista’ da cuenta del paisaje que se puede observar desde el monte de 110 metros. ¿Una joyita? Hay que chequear el calendario de eventos del castillo porque frecuentemente se presentan conciertos de música clásica y corales, con una acústica fantástica.

Playa del Muro, Alcudia, Mallorca, España (Shutterstock)

Playa del Muro, Alcudia, Mallorca, España (Shutterstock)

La ciudad de Palma cuenta con algunas playas cercanas, unas céntricas y otras a unos 10 kilómetros. Si bien son bonitas y presentan la famosa bandera azul –otorgada como un distintivo por la Fundación para la Educación Ambiental en Europa a aquellas que se destacan por la calidad de sus aguas, la protección del ecosistema litoral y la información que ofrecen al bañista, entre otros factores- es indispensable conocer otros sitios de la isla donde las playas son absolutamente de ensueño. Uno de esos sitios es Cala D’or, ubicado a una hora de la urbe. El agua turquesa, la arena fina, la vegetación de infinidad de verdes que contrastan con el cielo despejado celeste intenso, los acantilados y la infraestructura hotelera pensada principalmente para familias, lo vuelven también un destino imperdible.

Mucho sabor

En la ciudad de Palma, quienes disfrutan de la gastronomía no pueden perderse, entre otros, el Mercat de l’Olivar. Este mercado cuenta con una gran cantidad de puestos en los que se puede comprar todo tipo de embutidos, quesos, pescados, mariscos, frutas y verduras de una calidad deslumbrante.

Mercat de l'Olivar, Mallorca, España (Shutterstock)

Mercat de l’Olivar, Mallorca, España (Shutterstock)

Si Mallorca presenta una “dificultad” es en la comida, no por falta de platos típicos sino todo lo contrario. Es realmente difícil elegir qué probar con tantas especialidades. Los mariscos, que son muy frescos, de gran tamaño y relativamente económicos son un plato obligado para disfrutar aquí. De igual modo el viajero debería probar la sobrasada (longaniza cruda y curada), el frito mallorquín (que aúna verduras e hígado de cerdo o cordero), la sopa mallorquina (con pan dentro que absorbe el líquido), y el arròs brut(‘arroz sucio’, llamado así por el color oscuro del caldo, que se prepara con carne, sobrasada, butifarrón, verduras y hongos), entre tantas otras preparaciones. ¿De postre? No hay dudas: ¡ensaimada mallorquina!

Las cuevas del Drach

Mallorca atesora también maravillosos paisajes de ciencia ficción, que invitan a adentrarse en la geología de la isla para descubrir formaciones producidas a lo largo de millones de años: se trata de famosas cuevas, que entre lagos de agua dulce y salada, despliegan una fantástica escenografía de estalactitas y estalagmitas sorprendente.

Cuevas de Drach, Mallorca, España (Shutterstock)

Cuevas de Drach, Mallorca, España (Shutterstock)

Se cree que la isla puede tener alrededor de tres mil cuevas pero son cinco las más recomendadas para visitar, entre las que se encuentra las Cuevas del Drach, una de las más impactantes, con dos kilómetros de extensión. Pueden recorrerse cerca de mil metros a través de senderos y puentes, con una cuidada iluminación que realza las formaciones fantasmagóricas.

En algún momento del recorrido es necesario detenerse a observar y hacer consciente la rareza y belleza del paisaje, que lleva a imaginar una y otra vez el vuelo de un dragón –‘drach’ en catalán, el nombre de este lugar-, que podría llegar a suceder en cualquier momento. Estas cuevas están conformadas por cuatro, De los Franceses, Blanca, Negra y De Luis Salvador.

Al llegar a la última parte del recorrido toma protagonismo el lago Martel, donde se acomoda un anfiteatro diseñado para disfrutar de conciertos. En una oscuridad total aparecen tres pequeños botes con sus bordes iluminados que avanzan lentamente. Uno de ellos lleva a un pianista y violinistas que interpretan diversas obras de música clásica. La acústica es perfecta y la emoción es total. Luego del último acorde, puede elegirse si terminar el paseo a bordo de una de las canoas o bien caminar por un puente sobre el lago.

Luego de la ciudad de Palma, este sitio es la mayor atracción turística de toda la isla, por lo que es conveniente comprar los tickets online para evitar colas y seguir las instrucciones detalladas en el sitio web para intentar visitarlas en los horarios de menor concurrencia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(CONSTANZA MANZUR PARA VDX)

Fuente: Clarín.

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Llevando las noticias día a día a los ciudadanos de Traslasierra.

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