UN COMBO DIFÍCIL PARA INVERSORES

No son semanas fáciles para el inversor local, y la realidad es que más que semanas ya debemos hablar de meses (o incluso años). Recordemos que el mercado comenzó a enturbiarse, con constantes correcciones y pocas recuperaciones, desde diciembre de 2017. Más específicamente, y como quizás una mala broma del día de los inocentes, cuando ese 28 de diciembre en una conferencia conjunta de Peña, y los entonces ministros de Hacienda, Finanzas y el presidente del BCRA decidieron anunciar un recalibramiento de las metas de inflación (que estaba a luz eran imposibles de cumplir).

Pero no nos vayamos tan lejos. Lo que sucedió en los últimos meses primero ante la incertidumbre electoral y después tras el resultado de las PASO, profundizó (y fuerte) el ya de por sí complicado escenario financiero y económico. Las consecuencias fue una fuerte destrucción del valor en los activos de riesgo local, reperfilamiento de deuda de corto plazo, y la vuelta del cepo…que finalmente parece frenar la suba y estabilizar el tipo de cambio, poniendo un pie sobre la devaluación de la moneda, que frenar le costaba reservas (que hoy no sobran).

En la última semana, y ante una transición que se desdibujo con el paso de los días (y quedó lejos de la ordenada y hasta “amigable” que nos permitimos pensar el 28 de octubre ante la foto de Fernández y Macri), el S&P Merval corrigió hasta niveles de 31000 puntos, alejándose de los máximos post Paso. A la vez, que los bonos volvieron incluso a testear paridades mínimos de 35/37%, con caídas en las semana de entre 1-5%, que en el mes se extienden hasta 8%. No creemos igual deba sorprender en el marco en donde cada día que pasa sin definiciones de equipo y de política desde el 10D pesa sobre las cotizaciones. Entendiéndose que dentro de este combo incluimos las pocas (o en concreto, nulas) sobre la realidad de una negociación sobre la deuda, que recordemos tiene dos vías: los acreedores y el FMI.

En concreto, fue una semana en donde las malas noticias en lo regional y la falta en lo propio, complicó. De hecho, podemos partir en dos los temas que concentraron la atención de las mesas, y lo podrán seguir haciendo.

En la región, comenzamos con la renuncia de Morales a la presidencia de Bolivia el domingo, el debate que generó a nivel político e institucional, encontrándonos hoy con Morales exiliado a México y una presidente proclamada (que era la cuarta en la sucesión) que no logra aún calmar la tensión en las calles.

Chile es el otro foco de tensión (y atención) sumergido dentro de una crisis que lleva más de un mes. Podemos decir que en las últimas horas surgió cierta señal positiva con un acuerdo para una nueva Constitución en un proceso que llevará más de un año. Una Constitución que prevé, resumiendo, una mayor intervención del Estado en áreas económicas claves, educación, salud, etc.

La debilidad del peso chileno en las últimas semanas (llegó a niveles de $ 800 con una devaluación del orden del 10%), de hecho, llevó a la necesidad de fuertes medidas del BCRA para apuntalar la liquidez y sostener la moneda. Los bonos perdieron entre 5/6 dólares desde el comienzo de las protestas, y el índice de acciones más del 10%.

Pero la realidad es que no es sólo estos dos países, en un escenario complejo se ubican otros países de la región. En Colombia, por ejemplo, se mira el paro nacional convocado para el próximo 21 en el que se advierte podrían existir complicaciones. Esto aun cuando el Gobierno dijo negar que está impulsando ante el Congreso una reforma laboral y pensional

La realidad es que el nivel de aprobación de varios de estos Gobierno es muy baja. Piñeira cuenta con sólo un 14% de aprobación a su gestión –la más baja de un presidente desde el retorno de la democracia-. Duque, en Colombia, tiene un 26%.

Por su parte, también se mira a Brasil y Uruguay. Este último a días de un ballotage en donde las encuestas dan a favor de Lacalle Pou, y en contra del oficialismo actual.

Ahora, en este escenario, está inmerso Argentina que está a luz tiene sus propios temas. Hablamos ya de una transición que se complicó, y en la que no hay definiciones sobre lo que se puede afrontar desde el 10D. La realidad igualmente apunta a que estas deberán existir con el correr de los próximos días, e incluso –según los últimos trascendidos- este mismo fin de semana.

En este escenario, aunque suene repetitivo, mantenemos cautela. No es un mercado para cualquier tipo de inversor, aun cuando no descartamos de corto plazo –y siguiendo la tendencia de este viernes- un rebote que lo impulsaría en parte los mínimos testeados. Igual la realidad es que está dependerá de las noticias que se vayan conociendo. Un juego que claramente no es fácil hoy de anticipar…en particular, porque las cartas aún no están sobre la mesa.

A la pregunta si puede existir valor dentro de las cotizaciones, la respuesta inicial que sale es que sí. No obstante, la historia reciente no nos permite ser categóricos. Nos permite analizar niveles más altos (aunque lejos de los máximos históricos 2017), pero también precios aun más abajo que los actuales. Es difícil cuando lo político parece jugar más que lo fundamental (que igualmente tampoco es bueno).

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