«USTED Y YO, SOMOS CORRUPTOS»

La idea de esta editorial es abordar el tema corrupción en Argentina. Vamos a ir desentramando a través de ejes, como hilos conductores, para que usted y yo entendamos este fenómeno.

Punto de partida

Usted y yo sabemos bien que la sociedad argentina no es del todo honesta, pero eso queda compensado porque nuestros políticos tampoco lo son. Si en cambio la sociedad fuera honesta y sus representantes no, entonces tendríamos un problema. La Argentina no tiene ese conflicto. Hay un orden y una coherencia en un país donde tanto una porción de su sociedad como una porción de sus políticos coinciden en prácticas con distintos niveles de ilegalidad.

Métodos tradicionales de corrupción

Las coimas se hacían en efectivo o vía transferencias bancarias a cuentas del exterior no declaradas ( Caso Odebrecht) . Sin embargo, el nuevo contexto internacional de intercambio de información financiera entre los estados dificulta considerablemente la posibilidad de ocultar grandes cantidades de dinero en «cuentas bancarias negras» sin ser detectado e informado. Y, por otro lado, esconder cantidades importantes de dinero en efectivo tampoco es una posibilidad ya que se dificulta su uso, pues las distintas Unidades de Inteligencia Financiera de cada país reciben información sobre toda operación sin justificación patrimonial.

La mutación necesaria como modo de subsistencia

Sobre la base de este nuevo escenario, la corrupción, lejos de darse por vencida, está mutando a nuevos modelos más sofisticados que permiten que el dinero «ganado» en actividades ilícitas pueda ser llevado más fácilmente a la economía formal, y, de ésta forma, circule libremente. Entre los nuevos esquemas o formas, se advierte la utilización de estructuras empresarias privadas útiles a los efectos de lavar dinero. Por ejemplo, algunas empresas prósperas de origen político que generan ganancias «extraordinarias» como consecuencia de la firma de contratos exorbitantes con proveedores del estado, cuyos montos superan holgadamente los valores de mercado. Si bien hay algunos casos por demás burdos y básicos que salieron a la luz, lo cierto es que no siempre será sencillo detectar las maniobras que se encuentren bien estructuradas.Entre otras formas encontramos la obra pública, con los famosos sobre precios y el porcentaje de retorno, los hoteles con huéspedes fantasmas y las empresas de transporte con pasajeros inexistentes, como forma de lavado de dinero, es algo que no podemos soslayar tampoco. Una nueva modalidad de corrupción ( o no tan nueva), es el otorgamiento de cargos políticos y la creación de nuevos cargos políticos.

El financiamiento de la política

Pero no siempre el enriquecimiento personal es lo que está detrás del impulso a apropiarse de dineros públicos. Muchas veces es más bien la presión para obtener fondos para agrandar las redes de lealtad política y financiar las costosas campañas electorales. Las finanzas de los partidos en Argentina son bastante turbias y es un hecho que el Estado ha hecho poco y nada por hacer valer las leyes que exigen transparencia. Todos los partidos están “flojos de papeles”, en este punto, las empresas contratistas juegan un rol fundamental con sus intereses a cuestas y surge un nuevo actor político, el » Narcotráfico» como aportante de campaña para liberar zonas. Otro foco de corrupción que, sin embargo, no parece haber tenido impacto en la opinión pública.

La doble moral

Una encuesta realizada indica que la ciudadanía argentina está lejos de ser moralmente impoluta, un 34% respondió que cierto grado de corrupción le parecía aceptable. Un 40% dijo que no se tomaría la molestia de radicar una denuncia si eso le insumiese un día de trámites. Pero eso no es todo: entre quienes habían tenido que lidiar con un control policial, trámite estatal o requerimiento judicial en el último año, un alto porcentaje reconoció haber ofrecido coimas. Agréguese a esto lo extendido de la evasión impositiva en todos los niveles, desde el pequeño comerciante hasta el gran empresario. En fin, pareciera que quedarse con dineros públicos o sobornar funcionarios no es algo que nos desvele tanto como podría pensarse a partir de las indignaciones de tiempos electorales.

Conclusión: Nuestra percepción de la corrupción tiene formas raras

Me pregunto , estimado lector, si quien está dispuesto a pagar esos 200 pesos a la policía caminera en una ruta para no ser multado, o 500 pesos  para que una empleada pública acelere un trámite, o copiarse en un examen, o pegarle a un maestro porque aplazó a un hijo, o piratear un libro, o hackear una computadora, o no devolver un celular perdido a su dueño o tantas otras actitudes que aceptamos como normales aunque sean anómalas, podría ser el mismo que ( teniendo la oportunidad de hacerlo ) pediría un 10% de retorno en una obra pública y escondería bolsos llenos de dinero no declarado en el lugar menos pensado.  En fin, si intentamos proteger nuestras instituciones de la corrupción y tener un futuro distinto será necesario imaginar cuestiones legales firmes que pongan barreras entre el poder económico y el poder político, acompañadas por supuesto de la justicia. Lamentablemente, nuestro país marcha hacia otro horizonte. (PABLO GUERRERO PARA VDX).

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