EL DESTINO DEL LENGUAJE

El lenguaje inclusivo, que sostiene la idea de que somos una porquería aunque no nos demos cuenta, y que por lo tanto hay que destruir y cambiar la forma en la que hablamos. Para dejar de ser esta bolsa de horrores debemos deconstruirnos y no seguir siendo seres atrasados. Al cambiar la forma en la que hablamos mágicamente se terminará con los males del planeta.

El razonamiento de que se puede introducir a las piñas un nuevo lenguaje diseñado por algún iluminado se parece mucho al pensamiento infantil según el cual si se es una persona positiva alejada de ideas negativas, se producirá una conexión fantástica con el universo que logrará que se realice aquello que se desea; de la misma infantil manera, los creadores de “lenguaje inclusivo” consideran que a través de esta imposición terminaremos por comprar sus formas de pensar y ver el mundo. 

Ganar la batalla cultural a través del discurso les abre las puertas del dominio político y ante nuestras narices han emprendido una guerra de palabras. Este intento retorcido de fijar con la fuerza de la voluntad ideológica el pensamiento de una sociedad será un eslabón más en la cadena de estupideces dictatoriales pero hasta que fracase habremos retrocedido.

EJEMPLOS

La excusa del lenguaje inclusivo es que busca no discriminar a ninguno de los sexos. Para esto utiliza expresiones cercanas a la comedia como las impronunciables niñ@s, niñxs, alumnes amigues. Se sustituye la “o” del masculino neutro por alguna cosa que pretende abarcar a todas las sexualidades diversas dado que parece que la letra “o” es sumamente dañina y traumática para los individuos.

En esta línea cuando quiere referirse a ambos sexos los expresa con: todos y todas, alumnos y alumnas, ciudadanos y ciudadanas y así hasta el final. Este tipo de desdoblamiento es insoportable de leer y mortífero de escuchar pero es además innecesario desde el punto de vista lingüístico. Existe la posibilidad del uso genérico del masculino para designar a todos los individuos sin distinción de sexos. 

NEGOCIOS

Tengamos en cuenta que el lenguaje inclusivo se ha convertido en un negocio millonario que mueve subsidios pagados con nuestros impuestos para observatorios, comisarías de género, cátedras, cursos y protocolos que son en la actualidad de carácter obligatorio. Con la excusa de la lucha contra la letra “o” se ha inventado un medio fabuloso para controlar y recortar libertades. Y para vivir de arriba, digamos todo.

La pugna por fijar el lenguaje inclusivo no es un hecho aislado ni una idea de locos sueltos, el gobierno lo está utilizando, las fuerzas políticas lo toman como bandera y se ha instalado de forma institucional en la educación. El lenguaje inclusivo inserto en ese marco, ya no es una propuesta si no un conjunto de normas destinado a señalar a quienes no siguen sus instrucciones. El ansia dictatorial de los árbitros del lenguaje inclusivo, ya no se molesta en discutir sus ideas, sino que descalifica a quien no lo acepta, imponiendo condenas al infierno. Quienes no apuesten a hablar con la e, con la x o a repetir masculinos y femeninos hasta el hartazgo serán gente no abierta, no plural, no global o sea señalada como pichones de fascistas.

El totalitarismo volverá a fracasar, ya tenemos sobradas pruebas de su ferviente inutilidad pero en el mientras tanto nos va sometiendo con estos atropellos, sin prisa pero sin pausa mediante la técnica de no tolerar discrepancias bajo pena de considerarse víctima de la intolerancia que el mismo totalitarismo profesa. Está en nosotros que fracase por nuestro rechazo o que caiga por su propio peso, la diferencia es el tiempo…y el tener que escucharlos hablar. (PABLO GUERRERO PARA VDX)

0 Comments

Leave a Comment

 

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Don't have account. Register

Lost Password

Register