ABORTAR LA MUERTE

El aborto plantea el análisis de los  valores y la solución sería simple si se los categorizara, porque en ese caso nadie puede discutir que el principal valor es la vida. 

Si el problema del riesgo de muerte de la futura madre embarazada, que decide cometer el delito de  aborto, es que hay que proteger su vida con atención médica eficiente, la situación es mucho más compleja de resolución, porque crea la impunidad para matar a otro.

En primer lugar, la futura madre quiere eliminar a su hijo concebido, quiere la muerte del indefenso producido por ella en su cuerpo, a partir de un acto  sexual. 

Tratemos de explicar (a propósito no digo justificar), cuales pueden ser considerados motivos válidos para entender  un hecho de esa envergadura, cuando el mismo se puede evitar. Si es el prestigio personal, por la razón que sea, si es la voluntad de no tener un hijo no querido, si el acto  tuvo su origen en la violencia, etc., en cualquier caso, nunca la solución debe buscarse matando a un inocente, y menos con la complicidad primaria del Estado. Esto, dicho desde la idea inobjetable de que quien detenta el poder (en un país que no acepta la pena capital),  cuenta con todos los medios para proteger la vida, cualquiera sea la edad de la víctima. Ninguna mujer debe arrogarse el derecho de disponer de la vida de otro.

La protección aludida debe llegar desde la formación cultural y del aporte económico necesario para que quien está en el mundo, salga a la luz y encuentre alguien que reemplace el amor que le negó su madre.

Por eso, para aquellas madres que no lo  han entendido, la culturalización debe centrarse también en instalar en la mente de las que flamean pañuelos “verdes”, que así como existen madres sin amor, hay muchos  que esperan ansiosos un hijo.

De este modo se puede  llegar a la conclusión de que el aborto, es decir la muerte, debe ser reemplazado nada más ni nada menos que por la vida.

En todo esto, las razones de las mujeres tienen un grave dejo de indiferencia, de deshumanización frente al ser humano, que no tiene justificación alguna. Sí, es racional el parto protegido por el poder, cuando aparece  como una solución divina porque respeta los “sueños” de un inocente que espera nueve meses para exteriorizarse en este mundo a veces irracional. 

Un punto importante es la actitud de indiferencia del varón, ante una situación donde tiene el mismo protagonismo que la mujer.  

Así se recorre  un camino cristalino, que paradójicamente, “aborta” la muerte.JORGE SAPPIA OBREGON

0 Comments

Leave a Comment

 

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Don't have account. Register

Lost Password

Register