UNA GRAN DESPEDIDA

Cuando el martes por la tarde finalizó la primera reunión del Comité de Vacunación, los funcionarios dijeron a la prensa que el operativo que preparaban para suministrar las dosis iba a ser “épico”. Menos de 24 horas después, Casa Rosada preparaba un funeral en tiempo récord para un millón de personas y abría sus puertas para despedir a (todavía cuesta tipearlo) Diego Armando Maradona.

Las órdenes fueron tan inmediatas como la muerte del ídolo: minutos después de conocerse la noticia el presidente Alberto Fernández, quien también se acercó al velorio,puso a disposición de la familia la Casa de Gobierno para el velatorio, al tiempo que los trabajadores de la Rosada se mentalizaban para trabajar hasta el fin de semana. Esto último no fue necesario, ya que el entorno de Maradona decidió que las puertas de la sede gubernamental permanecerían abiertas desde las 6 hasta las 16 del jueves para que el público pudiera despedirse.

Fue el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello, el encargado de organizar el velatorio. Durante la madrugada, el féretro con los restos llegó a Casa Rosada proveniente desde una casa velatoria ubicada en el barrio porteño de La Paternal. Las primeras en arribar a Balcarce 50 fueron las hijas de Maradona, Dalma y Gianina, junto a su ex esposa Claudia Villafañe, quienes participaron de la ceremonia íntima en el Salón de los Pueblos Originarios.

En tanto, afuera la gente acampaba en las vallas montadas sobre Plaza de Mayo, al tiempo que en otros puntos de la Ciudad y el mundo se levantaban altares en memoria del astro del fútbol.

Finalmente a las 6.17 horas el público comenzó a ingresar en pequeñas tandas mientras la seguridad presidencial trataba de lograr lo imposible, que fue mantener el distanciamiento social, preventivo y obligatorio porque claro, el mundo sigue atravesando una pandemia aunque en Argentina nos hayamos olvidado de eso por un momento.

Mientras decenas de camisetas y cientos de flores eran arrojados al féretro de Maradona, 1200 efectivos de seguridad montaron afuera un operativo con vallado, cortes al tránsito de vehículos y cierre de estaciones de subte. Apostados a cada lado de la Plaza de Mayo, dos camiones del Ministerio de Salud atienden a los descompensados por el calor y la deshidratación, entre ellos, un hincha de River que fue socorrido por un fanático de Boca, que lo acompañó a tomarse la presión y a sentarse juntos en un banco a la sombra frente a la Catedral de Buenos Aires. “Tomame la presión también a mí a ver” pedía el veterano xeneize mientras su compañero se recuperaba y ambos protagonizaban una foto que recorrería todos los portales.

Del otro lado de Plaza de Mayo, en la esquina frente al Cabildo, un puesto de hamburguesas alimentaba al público que hacía la fila para poder ingresar. Uno de los puesteros era Maximiliano, de Lanús, y el otro Marcelo, de Claypole. “Hoy es mi cumpleaños”, contó a este medio el segundo, mientras el primero agregó: “Estamos desde anoche vendiendo y como me enteré que era su cumpleaños y lo vi tan mal que unificamos los puestos y nos hicimos amigos”. Hasta el mediodía llevaban vendidas cuatro cajas de hamburguesas.

Marcelo y Maximiliano se conocieron durante el velatorio de Diego Maradona y decidieron unificar sus puestos de venta de comida.

Marcelo y Maximiliano se conocieron durante el velatorio de Diego Maradona y decidieron unificar sus puestos de venta de comida.

No hubo cinco minutos de silencio en la calle. Cada vez que parecían apagarse los cánticos, revivían, en alguna zona de la Plaza de Mayo, las canciones de cancha y los coros alentando a Maradona. Las ofrendas fueron variadas pero la mayoría traídas desde casa: banderas y camisetas. Para quienes arribaban con las manos vacías los vendedores ambulantes ofrecieron remeras con la cara del ídolo por $600 o dos por $1.000. Las rosas que terminaron sobre el féretro se vendían de a dos por $150 en la vía pública.

Además de las flores, banderas y los tradicionales puestos de venta de comida completaban el camino de ingreso a Casa Rosada vendedores de barbijos con la cara del campeón del mundo. Apostadas en distintos sectores de plaza de Mayo tres pantallas gigantes reproducían las imágenes del velorio para mitigar la espera.

Miles de fanáticos despiden a Diego Maradona en Plaza de Mayo.

Miles de fanáticos despiden a Diego Maradona en Plaza de Mayo.

Entre las camisetas que vestían los fanáticos primaron las de la Selección nacional pero también las hubo de Boca y River mezcladas con las de Newell’s y Rosario Central y hasta las de Gimnasia y Estudiantes de La Plata. Banderas de Bolivia, México, Alemania y Estados Unidos fueron algunas de las que pudieron verse en la larga fila de gente aguardaba pacientemente su momento para despedirse. Tampoco faltaron quienes llegaron en sillas de ruedas, en muletas y con cochecitos de bebé.

La despedida de Maradona no solo afectó la circulación en la zona de Plaza de Mayo sino en los comercios ubicados en varias cuadras a la redonda. Los bares y cafés se fueron llenando a medida que avanzaba el día. Pablo, trabajador de un agencia de lotería ubicada en Alsina, a media cuadra de Balcarce, confirmó a este medio lo que si bien las ventas bajaron un 30% desde la reapertura por la pandemia, entre ayer y hoy se recuperó el nivel pre-cuarentena con las apuestas a tres cifras: 10, 60 y 25.

Fuente: Ambito

Constanza Manzur1642 Posts

Llevando las noticias día a día a los ciudadanos de Traslasierra.

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