CRISIS HOTELERA SIN PISO

Con los días contados, se define la supervivencia del Sheraton Córdoba. Como anticipó El Cronista semanas atrás, finalmente Marriott, la cadena propietaria de la marca,armólas valijas y deja el complejo hotelero situado en pleno centro de Córdoba capital.

En diálogo con este medio, fuentes allegadas a la operación señalaron que el contrato con la cadena estadounidense vence el 31 de mayo. La alternativa que baraja Quinto Centenario –la firma encargada de la explotación, perteneciente a la familia Álvarez Rivero, la misma que construyó el tradicional alojamiento– es transformarloen un hotel con una estructura más chica de empleados y una menor oferta de comodidades y servicios.

Con la reconversión del complejo de alta gama en un hospedaje de menor categoría, el Sheraton Córdoba se salvaría de su cierre definitivo. Sin embargo, quienes llevan adelante la negociación por el futuro del hotel son pesimistas.

En este caso, más del 60% de la facturación proviene del turismo de congresos y convenciones, actividades suspendidas actualmente, sin todavía un horizonte de «normalización».

«Con el turismo frenado, sin vuelos internacionales en Córdoba y con un recorte en las frecuencias aéreas, sumado a la falta de eventos empresariales, se hace difícil pensar en una reactivación veloz. Difícilmente, este año se alcance. Las proyecciones indican que, recién el año próximo, podría recuperarse, lentamente, la industria«, expresaron al respecto.

Según números otorgados a este medio por fuentes cercanas a la empresa en noviembre, cuando se anunció la decisión de cerrar el complejo, ya en ese entonces, el hotel perdía alrededor de $ 5 millones por mes. A más de un año desde el inicio de la pandemia, en marzo pasado, la pérdida total llegaría a los $ 60 millones aproximadamente.

«La operación, tal como está ahora, es imposible de sostener. Mantener las prestaciones de un hotel cinco estrellas es altamente costoso. Por ejemplo, se requiere de un restaurante de primer nivel que esté abierto todos los días, en un rango horario amplio, como así también un auditorio para eventos, con capacidad para muchos asistentes. Para seguir, es necesario recortar el funcionamiento«, señalaron fuentes vinculadas a la compañía.

Peligra la continuidad del Sheraton Córdoba

Ante este panorama, continúa en pie el plan de retiros voluntarios, con el objetivo de reducir progresivamente la plantilla de personal. En total, la compañía tiene 96 empleados directos y 50 trabajadores eventuales, contratados de forma temporal. 

Por el momento, según explicaron desde la sede cordobesa de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (Uthgra)aceptaron el retiro voluntario 28 personas, lo que hace difícil pensar en una pronta reapertura. 

En línea con el nuevo rumbo que la empresa planea adoptar, los representantes les reiteraron a las autoridades locales que instrumenten la ayuda disponible del Estado, con el objeto de preservar la actividad.

En este sentido, buscan que, en caso de que avance el proyecto de reactivación, se los exima del pago de ciertos impuestos y que se sancione una norma de fomento a la industria turística. «La ley que está vigente está desactualizada. Contempla una promoción para quienes ingresan al negocio con nuevas inversiones, no para los que ya se encuentran en él, lo que implicaría que la firma desembolse más capital», detallaron desde el sector.

El Sheraton Córdoba no es el único hotel de alta gama que tambalea. A metros de él, en el verano, la cadena cordobesa Amerian Hoteles, fundada en 1992, anunció el cierre del Amerian Córdoba Park, uno de sus hoteles emblemáticos, ubicado en el centro de la ciudad, frente al Patio Olmos.

Amerian ya cerró en Córdoba capital

La crisis que atraviesa la hotelería,como consecuencia de la caída de la actividad turística provocada por la incertidumbre debido al avance del coronavirus, sumado al complejo contexto local, desalienta la inversión en el sector: los empresarios buscan desprenderse de sus activos para salir de una industria que no vislumbra el repunte.

Mientras algunos resisten, otros ya cerraron definitivamente o bajaron las persianas de manera momentánea, incluso en plena temporada turística, porque el nivel de reservas que tuvieron no alcanzó para cubrir sus gastos.

Desde la llegada del Covid-19, cerraron, al menos, 1700 hoteles, de diferentes categoríasen los principales puntos turísticos de la Argentina. Representan un 10% del total de los establecimientos del país, según la Asociación de Hoteles de Turismo (AHT). Anticipan que, con las continuidad de las nuevas restricciones, el número podría ir en ascenso. Se trata de la mayor crisis sectorial.

Fuente: El Cronista

Constanza Manzur1335 Posts

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